¿Alguna vez has ido a comprar unas zapatillas para correr y te han preguntado si pronas o supinas? Mucha gente, y no solo los “runners”, no saben qué tipo de pisada tienen, y es más importante de lo que crees.
El saber la forma de pisar es imprescindible para evitar lesiones. Para conocer qué tipo de pisada tenemos, debemos fijarnos en una principal característica: el grado de pronación. Es decir, la rotación del pie hacia el interior cuando entra en contacto con el suelo.
Para la podología deportiva es muy importante poder diferenciar el tipo de rotación que genera el pie cuando lo apoyamos, por eso, explicamos las principales diferencias entre las tres formas de pisar: pisada neutra, pisada pronadora y pisada supinadora.
Pie neutro
La forma neutra de realizar la pisada pasa por tres fases. La primera fase es apoyar el talón en el suelo, seguido de adaptarse al terreno, y finaliza con la punta del pie para propulsarse y colocar el pie recto.
Esta es la forma normal de realizar la marcha, pero dependerá de cómo inclinemos el pie para diferenciar los dos tipos de pisada que quedan.
Pie pronador
Por otro lado, el pie pronador es aquel que realiza el mismo movimiento que el pie neutro, pero apoyando la parte interior del pie. Con este movimiento juntamos las piernas provocando una rotación de la rodilla hacia el interior. ¡Hay que destacar que alrededor de un 60% de la población es pronadora!
Pie supinador
Por último, encontramos el pie supinador, contrario al pie pronador. En este caso, las piernas se separan más y el pie se apoya en la parte exterior. Esto genera en el pie una mayor rigidez, y, como consecuencia, resulta más costosa la adaptación al terreno aumentando el riesgo de lesión.
Así como mucha gente tiene un pie pronador, encontramos solo un 10% de corredores supinadores.

¿Se pueden evitar lesiones?
No existe una ciencia exacta para evitar lesiones, ya que cada organismo funciona de diferente manera, pero, a continuación, contamos algunos puntos a tener en cuenta para prevenir las lesiones.
- El primer punto a tener en cuenta es la preparación, o dicho de otra forma, realizar un buen calentamiento antes de practicar ejercicio o realizar alguna actividad física.
- El incremento de la intensidad debe ser progresivo, no debemos realizar cambios bruscos.
- Si no estás acostumbrado a salir a correr, empezar por zonas planas, que no tengan un terreno irregular.
- Tener una buena alimentación e hidratación antes, durante y después de hacer ejercicio.
- La ropa utilizada, y no solo el calzado, es muy importante, ya que debe permitir una correcta transpiración.
Por último, debemos destacar que la mejor prevención es pasar por un podólogo especialista en podología deportiva, ya que nos podrá realizar un correcto análisis de nuestros pies.
¿Qué tipo de pie tienes?
Para saber cuál es nuestra forma de pisar a la hora de correr, podemos realizar unos ejercicios en los cuales se podrá observar el comportamiento de nuestro pie.
Para ello, debemos colocarnos de pie, descalzos, separando ligeramente las piernas y los pies apoyados en el suelo. Una vez en esta posición debemos flexionar las rodillas tres veces seguidas. Una vez hecho las tres flexiones recuperamos la postura inicial y observaremos nuestras rodillas.
- Si las rodillas se han pegado quiere decir que somos pronadores.
- Si las rodillas se encuentran juntas, pero no pegadas, somos neutros.
- Si las rodillas se separan mucho, somos supinadores.
Una vez conozcas tu tipo de pisada, deberás tener en cuenta el tipo de calzado más adecuado para tu pie, especialmente en el caso de las deportivas que utilices a la hora de realizar ejercicio y correr, ya que estas son actividades en las que las piernas se fuerzan más. Muchas marcas especializadas, ya ofrecen diferentes modelos para los diferentes tipos de pies.
Insistimos en la importancia de utilizar un buen calzado, que no sólo te ofrecerá una mejor respuesta a la hora de hacer deporte, sino que también te ayudará a minimizar el riesgo de lesión.

